15.8.09

La reversibilidad caracteriza estas equivalencias. Richard Dawkins, en su libro El gen egoísta (1991), argumenta que la evolución de Darwin no se da a partir de las especies, sino a nivel genético. Los genes son “replicadores” (cuya característica primordial es hacer copias de sí mismos) que crean “máquinas de supervivencia” (los cuerpos, humanos y animales) para seguir reproduciéndose. Para explicar la lógica de los genes, Dawkins utiliza metáforas de programación de sistemas (los genes serían “comandos” particulares). Esto lo lleva a postular que la evolución se da a partir de replicadores en un ambiente que permite su replicación, y que la materialidad de las máquinas de supervivencia es secundaria. Dawkins plantea tres ambientes propicios para la evolución. El ADN biológico, el silicio de las computadoras (y de ahí la proliferación de los temidos “virus”) y el cerebro humano. Dawkins intenta esbozar una teoría de la cultura a partir de la replicación de “memes”, o unidades de transmisión cultural, “tonadas, ideas, frases hechas, moda, maneras de hacer vasijas o construir arcos”. De la informática a la genética a la cultura. Posteriormente, Dawkins hablará de replicadores malignos, “virus de la mente”, como la religión (1991).