15.8.09

La independencia de ciertas partes del cuerpo humano es planteada por Slavoj Zizek como “órganos sin cuerpo” (2003), apropiación del “cuerpo sin órganos” deleuziano. Zizek empieza utilizando el término para explicar el pequeño objeto a lacaniano (que incluye la voz y la mirada además de los tradicionales objetos freudianos) y su curiosa independencia del sujeto (“no se puede culpar a un hombre por la dirección en la que apunta su pene”, dice Raúl Julia en Tequila Sunrise (Towne, 1988)). Zizek explica con la misma lógica los objetos parciales, como los objetos “encantados” de la literatura y la psicosis, el fetiche que me habla, la muñeca que me mira. Los “órganos sin cuerpo” acaban haciendo referencia a los aparatos de percepción mecanizada, como la cámara de cine que según Zizek ofrece una mirada sin la existencia de un personaje que la sostenga, efecto sistematizado en las películas de Hitchcock. De manera análoga, Virilio habla de la “visión sin mirada” de las cámaras de vigilancia.


En un giro particular de esta lógica, tenemos a Ed The Happy Clown (1986), de Chester Brown, quien, entre sus múltiples y bizarras desventuras, sodomiza a otro personaje cuyo ano es un portal a otra dimensión, con tal mala suerte que la cabeza de su pene es suplantada por la del Ronald Reagan miniatura de la otra dimensión, que no deja de molestarlo e insultarlo durante el resto del comic. Esta inversión del ano parlante de Burroughs, hace del pene, instrumento tradicional de placer, un tirano fascista y superyoico, un intruso en el cuerpo del personaje.