
Por su parte, Clive Barker escribe el cuento In the hills the cities, “que expone como mentira la noción, compartida por muchos escritores de horror, de que no hay historias de horror originales”, según Ramsey Campbell. En el cuento, dos turistas ingleses homosexuales se encuentran ante una tradición, en la antigua Yugoslavia comunista, que sobrepasa sus parámetros de juicio: dos pueblos rivales se enfrentan formando cuerpos gigantescos, mediante arneses y cuerdas, “los músculos, los huesos, los ojos, nariz, dientes, todos hechos de hombres y mujeres”. La imagen, casi inconcebible en su detalle (“la planta de los pies era un rompecabezas de cuerpos sangrientos y aplastados, bajo el peso de sus co-ciudadanos”), desborda a uno de los personajes, que corre para incoporarse al cuerpo político literalizado, desde donde observa el cadáver de su amado: “el amor y la vida y la salud se esfumaron, como la memoria de su nombre, de su sexo o su ambición” (Barker, 1986).