15.8.09

En 1938, en plena Italia fascista, el dr. Ugo Cerletti tuvo una idea brillante y mandó a dos de sus asistentes a un matadero de cerdos. Ahí, sus asistentes observaron emocionados (supongo yo) cómo los cerdos eran apaciguados mediante descargas eléctricas para que después el carnicero les pasara cuchillo y los dejara desangrar. Cerletti pensó que si funcionaba con cerdos también podría funcionar con humanos y así nació la terapia de electroshocks. Hoy en día, la terapia de electroshocks es práctica común en los hospitales psiquiátricos.



Entre 1862 y 1863, Duchenne de Boulogne publica “Mecanismo de la emoción humana” acompañado de impresiones fotográficas, en el que intenta, racional y científicamente, describir “la gramática y ortografía de la expresión facial humana”. Mediante la aplicación de toques eléctricos en ciertos músculos del rostro, Duchenne lograba crear artificialmente la gestualidad emocional que llamaba "gimnasia del alma”. En el caso de la primera fotografía vemos, en ambos lados del rostro, “una gradación entre dolor y terror”. En la segunda fotografía hay dos expresiones en el mismo rostro: del lado derecho “sufrimiento tenue, piedad” y en el lado izquierdo “risa falsa”. Duchenne asegura que el sujeto fotografiado, al sufrir una “complicada condición anestésica en el rostro”, no sufrió ningún dolor (Sobieszek, 1999).